Ciencia

Razones por las que no hemos encontrado civilizaciones alienígenas

Written by David Lobato

Cumplimos ya prácticamente 6 décadas buscando, sin resultado, una señal que nos deje aseverar que «ahí fuera», en alguna parte, hay otras civilizaciones tecnológicas afines o bien superiores a la nuestra.

Mas pese a todos nuestros sacrificios, esa señal no aparece por ningun lado. ¿Dmuestra eso que nuestros programas de busca no son suficientemente buenos o bien que, todavía peor, estamos solos en el Cosmos? No necesariamente.

En verdad, conforme un equipo de astrofísicos de la Universidad Estatal de Pensilvania, terminar que el programa SETI de busca de vida inteligente es un descalabro es una cosa que la patentiza actual no puede apoyar. Para los estudiosos, de hecho, si no los hemos encontrado no es pues no estén ahí, sino más bien pues, simplemente, no hemos buscado todavía lo bastante.

En una publicación de hace apenas unos días en a plataforma ArXiv.org, Jason Wright, Shubham Kanodia y Emily Lubar ponen en un contexto matemáticamente estricto los hasta el momento errados programas SETI, y lo hacen probando la insigne metáfora de la astrónoma Jill Tarter, creadora de la corporación, quien en dos mil diez aseveró que hasta ese instante las buscas SETI habían cubierto una fracción tan pequeña del Cosmos perceptible que calificarlas de descalabro sería como afirmar que en los océanos de la Tierra no hay peces tras haberlos buscado examinando muestras de agua marina recogidas con un vaso

 

Solo hemos explorado una pequeña parte

En su estudio, Wright y sus colegas prueban la analogía de Tarter edificando un modelo de 9 factores que enmarcan toda la actividad de SETI. Y llegan a la conclusión de que la metáfora de Tarter era exagerada… si bien no mucho. En verdad, el nuevo planteamiento sugiere:

que la auténtica extensión de las buscas de SETI es imilar a la relación que existe entre el volumen de una bañera de hidromasaje grande, o bien una piscina pequeña, y todos y cada uno de los océanos de la Tierra.

Si comtemplas la cantidad de agua que entra en un jacuzzi al azar en el océano -asevera Wright- no puedes aguardar hallar peces siempre.

Específicamente, los cálculos efectuados para transformar, en la analogía, el volumen de espacio estudiado hasta el momento por SETI en pos de señales inteligentes en litros de agua en el océano lanzan una cantidad de siete mil setecientos litros ya revisados de los más de mil trescientos treinta y cinco billones de litros de agua que poseen la suma de todos y cada uno de los océanos de la Tierra. Demasiado poco para conseguir conclusiones terminantes.

Explicado de otra manera, desamparar los métodos de busca de SETI o bien mudarlos, como sugiere más de un científico, sería algo absolutamente prematuro.

En su estudio, de hecho, los estudiosos escriben que «a pesar de los prácticamente sesenta años pasados desde la primera busca por radio de SETI, se ha llevado a cabo poquísima busca real en comparación con la cantidad que sería precisa para descartar la presencia, aun, de un elevado número de señales».

Por otro lado, la enorme pluralidad de los modelos de señales que se quieren advertir significa asimismo que ninguna busca específica puede aguardar ser capaz de captarlas todas y cada una «lo como fuerza a los científicos a proponer la hipótesis de una clase particular de tecnofirma». Y eso excluye a todas las otras.

Podría aparentar que el «pajar» en el que SETI busca es tan grande que jamás aparecerá una «aguja». Mas los estudiosos mantienen que esa conclusión no es válida, en tanto que «solo sería preciso buscar en todo el pajar si quisiéramos demostrar que hay cero agujas». Y el propósito de SETI jamás ha sido el de hallar toda la vida inteligente que puede haber alén de la Tierra. En verdad, con un solo ejemplo sería suficiente.

Wright y sus compañeros apelan en su estudio con una llamada a la esperanza: «dado que la vida tecnológica podría haberse extendido por toda la galaxia, y dado asimismo que muchas especies tecnológicas podrían surgir asimismo de forma independiente en otros muchos lugares, sería de aguardar que se halle un sinnúmero de ´agujas¨».

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