Internacional

El Gobierno de EE.UU. trabaja en un plan de transición en Venezuela

Written by David Lobato

El Gobierno de EE.UU. prepara un plan de transición en Venezuela frente a la certidumbre de que la crisis humanitaria que vive el país de Sudamérica puede generar el derrotamiento del régimen, con un número de asilados que es superior al de la guerra en Siria.

Múltiples altos funcionarios, diplomáticos y miembros del Senado consultados han aconsejado al presidente Donald Trump que prepare una posible intervención en el país, frente a la posibilidad de que la situación se convierta pronto en un golpe militar, una revuelta popular o bien la propuesta de una alianza armada.

Recientes en la memoria de Norteamérica las experiencias de Afganistán y también Irak, el único escenario que no contempla la Casa Blanca es una misión armada unilateral, pese a que Trump ha expresado esa posibilidad en múltiples ocasiones.

Drama de los asilados

Conforme aceptó últimamente el almirante Craig Faller, aspirante a liderar el Comando Sur de EE.UU.,

Los sacrificios militares por el momento han dado presencia a la diplomacia para asegurar una transición pacífica en Venezuela, mas la situación es catastrófica, y está afectando a toda la zona. Nuestro primordial foco van a ser nuestros aliado.

Colombia, Perú y Ecuador han acogido a uno con ocho millones de los dos con seis millones de venezolanos que han descuidado hasta la data el país, frente a la falta de comestibles y medicinas y una inflación que el Fondo Monetario Internacional estima que a fin de año va a llegar al 1.000.000 por ciento .

Trump tiene apoyo de los dos partidos en el Capitolio, que trabajan en su plan de transición. Once miembros del Senado republicanos y demócratas han preparado una ley dedicada a preparar a EE.UU. para un cambio de régimen inminente, con cincuenta y cinco millones en fondos de ayuda y créditos para la regeneración de Venezuela. Sus objetivos declarados son:

Restaurar la ley y la democracia, liberar a los presos políticos, permitir la entrega de ayuda humanitaria y crear las condiciones precisas a fin de que se festejen unas elecciones libres y democráticas.

Conforme opina uno de los autores de la ley, el miembro del Senado republicano David Perdue, «muchas cosas deben mudar, desde el hundimiento de la economía al deterioro del marco legal. Es de vital relevancia que EE.UU. se sostenga al lado de la ciudadanía de Venezuela en frente de esta tiranía».

«Hasta que Leopoldo López, Juan Requesens y los otros presos políticos sean liberados, se le devuelvan los poderes a la Reunión Nacional y se restituyan los mecanismos lícitos de la democracia, proseguiré ejercitando presión sobre ese régimen corrupto», agrega el demócrata Dick Durbin.

Una de las medidas primordiales que ha tomado la Administración de Trump es acrecentar la presión sobre Cuba. Conforme un alto funcionario de EE.UU., la Casa Blanca cree que solamente sostiene a Maduro en el poder es:

Que la inteligencia cubana le ayuda a tener bajo control a los enclaves del Estado que están insatisfechos con él y que podrían tomar la iniciativa para deponerle.

Ese representante del Gobierno de Norteamérica, que explicó estas medidas a un conjunto de cronistas bajo condición de anonimato, afirmó que veintidos cubanos se han infiltrado en las instituciones venezolanas.

En los próximos días, el Consultor de Seguridad Nacional de Trump, John Bolton, prevé ofrecer detalles sobre esas medidas de presión a Cuba, que pasan por mayores limitaciones a los norteamericanos que deseen viajar o bien hacer negocios en la isla, revirtiendo múltiples medidas aperturistas de Barack Obama.

Un óbice para Bolton y EE.UU. son sus incesantes ataques a la Corte Penal Internacional, frente a la que Argentina, Canadá, Colombia, Chile, Paraguay y Perú han denunciado los crímenes contra la humanidad de Maduro. Múltiples miembros del Senado han aconsejado a la Casa Blanca que se sume a esas demandas, en vez de sabotear a la Corte.

Una razón de peso a fin de que la Casa Blanca se haya resistido hasta el momento a tomar medidas más enérgicas contra Maduro es que Venezuela fue el úlyimo año el cuarto país que más petróleo vendió a EE.UU., un siete por ciento del total de sus importaciones. Las ventas a EE.UU. suponen un ochenta por ciento de las exportaciones totales de crudo de Venezuela, y una fuente principal de ingresos del régimen.

Por el momento, las sanciones económicas de EE.UU. se han enfilado al régimen y sus representantes, mas el secretario de Estado [ministro de Exteriores], Mike Pompeo, sugirió el mes pasado que Trump está planteandose sanciones parciales a la producción de crudo, concretamente a las productoras de petróleo del Ejército y a las compañías de seguros que cubren el transporte del crudo. El año pasado, Washington prohibió a bancos de EE.UU. otorgar créditos a la petrolera pública venezolana, PDVSA.

Desde el instante en que llegó al poder, Trump ya ha impuesto 4 rondas de sanciones al régimen. La última, el mes pasado, afectó entre otros muchos a la mujer de maduro, Cilia Flores, la vicepresidenta, Delcy Rodríguez, y al ministro de Defensa, Vladimir Padrino López.

Múltiples altos funcionarios de EE.UU. se llegaron a encontrar con militares venezolanos que ponderaban un deponer a Maduro, mas por último decidieron no respaldar logística o bien militarmente ningún golpe de Estado, conforme descubrió hace un mes «The New York Times». 2 intentos recientes de deponer al régimen han fallado: una conspiración militar en el mes de mayo y un ataque con drones a Maduro en el mes de agosto.

About the author

David Lobato

Leave a Comment